El actual museo del Louvre tiene su origen en uno de los torreones de la muralla urbana de París levantada por el rey Felipe Augusto en el siglo XII. Ese torreón fue reconvertido en un castillo regio con Carlos V, en la segunda mitad del siglo XIV y volvió a sufrir una nueva reforma, a mediados del siglo XVI, que sentó las bases del Renacimiento a la francesa, lo que pasó a llamarse más tarde Clasicismo francés.